/ Cambios Climáticos / El cambio climático y sus efectos en la región

El cambio climático y sus efectos en la región

Es necesario poner límites a la ambición desmedida a expensas del deterioro del ambiente y los recursos naturales. Esto no es nuevo, pero la intensidad y frecuencia de los eventos climatológicos extremos (huracanes y sismos) que recientemente han sacudido a los países del Caribe y las regiones de los Estados Unidos y México, principalmente, son una señal que el ser humano debe atender y tomar en serio.

No se trata de evitar el progreso y crecimiento socioeconómico de los habitantes del planeta. Ni de dejar de producir granos y carnes para exportar, o posicionarse en los primeros lugares como productor agropecuario, en el caso del Paraguay. Se trata de preservar un entorno ambiental que nos permita vivir dignamente, con un bienestar decente y sano, y evitar ocupar los primeros puestos en deforestación y destrucción de los hábitats de las especies silvestres que están en peligro de extinción. En la actualidad es más que urgente debatir y aplicar estrategias efectivas que permitan mitigar los efectos de las inundaciones, sequías, enfermedades tropicales y otras que enferman a personas de todas las edades. Del mismo modo, es clave adoptar estrategias de producción de alimentos que aseguren la provisión y acceso de estos a la población, evitando de este modo su carencia y, a la vez, un aumento en el precio de comercialización.

PANORAMA ARGENTINO

Dada la proximidad de Argentina, y teniendo en cuenta que un gran número de productos alimenticios ingresan y son vendidos acá, es bueno tener una “radiografía” de lo que ocurre en el vecino país. De acuerdo con el Agr. Alfredo Peralta, de la Agencia de Extensión Rural (AER) de El Colorado, Formosa, Argentina, se maneja una cifra de USD 1500 millones de pérdidas por las áreas afectadas debido a las inclemencias climáticas, especialmente la agricultura, en la cual ya existen más de 5 millones de ha. que fueron sembradas y otras que no se pudieron sembrar (primavera). El profesional señala que, de acuerdo a las Confederaciones de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), los principales cultivos afectados son: 300.000 ha de trigo (sembrado en invierno implantado y perdido), 650.000 ha de soja (que debería ser sembrada, pero hay anegamiento y falta de piso), 150.000 ha de maíz y 50.000 ha de girasol. Representan una superficie de 1,15 millones de hectáreas y, de acuerdo al rendimiento de los cultivos de los últimos cinco años, representan una pérdida de USD 1138 millones. Si se suma la pérdida de ganadería, lechería y deterioro de la infraestructura, se estaría llegando a lo descrito arriba (USD 1500 millones). A este problema se suma ahora el de la provincia de La Pampa, con 2 millones de hectáreas inundadas (principalmente dedicadas a ganadería) y una pérdida de alrededor de 2000 millones de pesos argentinos.

EL PARAGUAY Y SU PREVISIÓN

Es muy importante que los productores agropecuarios, sobre todo los de la agricultura familiar, tomen las debidas precauciones en un doble sentido. Por un lado, para prevenir pérdidas en sus cultivos y animales ante probables precipitaciones y eventos extremos y, por otro, para incrementar su productividad, para lo cual será necesario adoptar tecnologías indispensables, como la instalación de sistemas de riego, invernaderos seguros, mallas media sombra, variedades nativas o certificadas; utilizar las TIC (tecnologías de información y comunicación) para informarse, por ejemplo, con los sistemas de alerta meteorológicos; para comercializar sus productos, etcétera.

Aquí, el rol de los hijos de los pequeños agricultores es vital, al manejar las plataformas y opciones informáticas posiblemente con mayor facilidad y familiaridad que los padres agricultores. Por su parte, los grandes productores pueden “jugar” con este escenario argentino, y asumir mayores desafíos con el cultivo de granos y la producción cárnica, ya sea para abastecer el mercado local con productos de calidad y precio, o exportar a los países de la región.

CONCLUSIÓN

Hoy, los desastres naturales se han acentuado en intensidad y frecuencia por el accionar del hombre. Es necesario poner límites, y evitar tanto los daños materiales como los sociales y económicos. La Tierra es el único planeta en el que podemos vivir, y debemos cuidarlo por nuestro bien y el de los animales, árboles, vegetales, suelo y agua que nos rodean y permiten vivir humanamente. Se puede producir; se puede crecer social y económicamente, pero por nuestro bien, se tiene que trabajar de manera armónica y articulada con la naturaleza.

Ing. Agr. Fernando Díaz Shenker Especialista en Comunicación Rural.

Fuente: http://www.abc.com.py/edicion-impresa/suplementos/abc-rural/el-cambio-climatico-y-sus-efectos-en-la-region—ing-agr-fernando-diaz-shenker–1635577.html

0 COMENTAR

Comenta este articulo

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *