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El contrabando de alimentos muestra fracaso de la política

El contrabando erosiona la economía, la sociedad y la política. La entrada ilegal de productos alimenticios, especialmente de los producidos por la agricultura familiar, obstaculiza la reducción de la pobreza, destruye cualquier resultado positivo de las políticas agropecuarias, impide que la sociedad sepa lo que consume y trae aparejado corrupción en todos los ámbitos, desde los grandes involucrados –comerciantes, políticos, funcionarios públicos– h a s ta los vendedores minoristas. Las instituciones estatales con competencia en la problemática deben tomar las medidas que sean necesarias para garantizar el cumplimiento irrestricto de las normas vigentes, lo cual implica no dejar impune, sobre todo a los implicados que tienen la mayor responsabilidad.
La reducción de la pobreza y las políticas agropecuarias dirigidas a la agricultura familiar están permanentemente en el discurso político del actual Gobierno. Sin embargo, poco resultado se puede esperar en este ámbito si no se ataca el problema de la entrada ilegal de productos.

El contrabando de productos alimenticios básicos, como frutas, verduras y hortalizas, obstaculiza cualquier intento de reducción de la pobreza.
No hay que olvidar que gran parte de estos alimentos se produce en el sector rural, donde se concentra una importante proporción de personas en situación de pobreza o vulnerabilidad.

La eficacia de las políticas agropecuarias depende no solo de la producción, sino fundamentalmente de la comercialización. Sirve de poco realizar asistencia técnica, dar créditos, entregar insumos e infraestructura si luego los productos no se consiguen vender.

Año tras año la prensa da cuenta de casos de campesinos que terminan entregando casi gratis su producción o desechándola debido a los precios bajos.

La producción nacional no puede llegar a los mercados por falta de caminos y de recursos mientras que el contrabando atraviesa kilómetros de territorio nacional sin ningún impedimento ni castigo ejemplar.

Esta situación desincentiva la producción campesina porque el problema no está solo en la pérdida de recursos por la baja de sus precios, sino también en la imposibilidad de pago de las deudas contraídas para producir y a largo plazo de la pérdida de la tierra y la migración hacia las ciudades donde no existe suficiente demanda de trabajo.

La pérdida de la producción nacional también reduce su aporte a los ingresos tributarios, y el contrabando de por sí es una corrosión de las finanzas públicas, además de que trae consigo corrupción en funcionarios públicos y políticos.

Esta problemática no solo es rural. El sector urbano termina consumiendo alimentos sin el conocimiento de su procedencia.

Mientras, el país destruye su base productiva y depende de la oferta externa que también es volátil y que coyunturalmente puede ofrecer alimentos a precios bajos.

El problema se agravará cuando perdamos toda la capacidad de producir alimentos y dependamos de la importación de productos caros.

El contrabando de frutas, verduras y hortalizas afecta negativamente al país desde cualquier perspectiva. Todas las instituciones que tienen algún tipo de competencia en el control, la fiscalización y la penalización tienen que realizar las acciones. Para eso cuentan con recursos y el marco legal necesario.

Una institucionalidad que no puede garantizar ni siquiera la provisión de alimentos sanos y seguros a su población es la muestra más contundente del fracaso de la política pública y de la gestión de sus autoridades.
Fuente: http://www.ultimahora.com/el-contrabando-alimentos-muestra-fracaso-la-politica-n1123241.html

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