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Reconocimiento y visibilidad para las mujeres rurales

En Paraguay se está viviendo un proceso de visibilización de las mujeres rurales e indígenas y su aporte al desarrollo rural y nacional. Son ellas las protagonistas de la agricultura familiar campesina, motor de la producción de alimentos y por ende de la erradicación del hambre y el avance en seguridad alimentaria y nutricional; según la FAO “las mujeres producen entre el 60 y el 80% de los alimentos de los países en desarrollo y la mitad de los de todo el mundo”1

Las mujeres rurales son diversas, diversidad que en general no es visible, la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW)2 en su Recomendación General N°34/2016 habla de las formas entrecruzadas de discriminación que viven las mujeres rurales y de cómo ellas no constituyen un grupo homogéneo:

“… los Estados partes deberían reconocer que las mujeres rurales no son un grupo homogéneo y a menudo se enfrentan a formas entrecruzadas de discriminación. Muchas mujeres indígenas y afrodescendientes viven en zonas rurales y sufren discriminación debido a su origen étnico, idioma y forma de vida tradicional. Las mujeres rurales que pertenecen a otras minorías étnicas o a minorías religiosas, así como las mujeres cabezas de familia, también pueden sufrir mayores tasas de pobreza y otras formas de exclusión. Las mujeres que trabajan en las zonas rurales, incluidas las campesinas, las pastoras, las migrantes, las pescadoras y las mujeres sin tierras, también sufren desproporcionadamente formas entrecruzadas de discriminación”.

A pesar de su rol protagónico, y de su aporte fundamental, a la seguridad alimentaria nutricional y a la agricultura familiar, las mujeres rurales e indígenas tienen mayores obstáculos en el acceso y ejercicio de sus derechos. Viven condiciones diferenciadas de acceso a asistencia y créditos, a la tenencia y uso de la tierra, a mercados, además de la pobreza, desempleo, violencia y expulsión. Sus procesos migratorios son también diferenciados. Las mujeres rurales e indígenas contemplan cargas vinculadas al cuidado de las y los hijos y personas mayores, además de la falta de reconocimiento de sus actividades productivas y reproductivas como un trabajo que tiene valor, sus trabajos son en general definidos como “ayuda” en la casa o en la producción. El tiempo de las mujeres rurales no es considerado valioso. Y el ocio, el cuidado de la salud, la alimentación adecuada, la educación y otros aspectos relacionados a su desarrollo personal, son secundarios incluso para las propias mujeres. A esto se suma la falta de datos concretos sobre la situación de las mujeres rurales e indígenas, además de estudios específicos sobre tierra, mercados, violencia, educación, salud, y otros aspectos de las vidas de las mujeres rurales. Esta carencia impide diagnósticos más adecuados para implementar políticas y acciones más asertivas.

POLÍTICAS PÚBLICAS ENFOCADAS A MUJERES RURALES

En el camino de posicionar a las mujeres rurales e indígenas en el centro de los debates y acciones emprendidas desde el Estado, el Ministerio de la Mujer y el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG)se encuentran generando marcos normativos legales e institucionales. El diseño de lo que será la Política de Género con enfoque intercultural del MAG hace parte de esa ruta. Esta política se enmarca en otros esfuerzos por lograr el cumpliendo de los derechos plenos de las mujeres rurales e indígenas y en el marco legal e institucional del Paraguay, como la Constitución Nacional, el Estatuto Agrario, y la reciente Ley Nº 5.446/15 de Políticas Públicas para Mujeres Rurales.

Este marco legal y normativo identifica a las mujeres rurales, como beneficiarias de medidas especiales, por su condición de jefas de hogar, de productoras agropecuarias y otros roles. Estas normativas se ajustan a los tratados y convenios internacionales, entre los que se destaca la CEDAW. Se vincula además con los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS), especialmente con el Objetivo 5: Igualdad de género; y de forma central con los Objetivos 1, 2, 3, 4 y 8, así como con los 12 y 131.

La Dirección de Género y Juventud Rural (DGJR) del MAG, con el apoyo técnico de la FAO están emprendiendo el proceso de elaboración de esta Política para que la vida de mujeres rurales e indígenas mejore y sus derechos sean garantizados y para que los hombres acompañen esta realidad.

La Política de Género con enfoque intercultural del MAG, busca constituirse en el marco normativo que promueva en todas las políticas, programas y acciones del MAG la perspectiva de género, que rija las acciones tendientes a eliminar las desigualdades para las mujeres rurales e indígenas, para poder remover barreras culturales y sociales, y construir así mejores futuros para todas y todos. Esta política será una herramienta para la transversalización de género institucional.

La Política y el proceso de construcción de la misma presentan desafíos. En este momento se encuentra en la etapa de consulta, y busca acercar las necesidades de las mujeres rurales e indígenas, así como las necesidades de técnicas y técnicos que trabajan directamente con ellas, para desde, las mismas construir la propuesta de una Política, ajustada a la realidad institucional del MAG y de las mujeres beneficiarias de las políticas de esta institución.

Hasta el momento se han realizado talleres con técnicas y técnicos extensionistas del MAG. En cada taller se evidencian las necesidades diferenciadas de las mujeres rurales e indígenas y el rol de las y los técnicos frente a las mismas: sobre todo en capacitaciones, accesos a crédito, a la tierra, y la corresponsabilidad de las tareas reproductivas. La violencia hacia las mujeres se presenta con un desafío que no puede obviarse.

El proceso con técnicas y técnicos implica además una formación en género para que problematicen sus intervenciones y miradas, y puedan incorporar la perspectiva de género y sus herramientas, como un eje estratégico que aporta a la inclusión y no “como una carga o amonestación”. Con las mujeres rurales e indígenas, posicionar la mirada de género en la identificación de sus necesidades específicas, constituye uno de los ejes centrales en el proceso metodológico de construcción de la política.

Este proceso arrancado es participativo y amplio, y va a ser encarado con mujeres y hombres de todos los niveles: gabinete, directivos, técnicos, organizaciones y beneficiarias/os del MAG. La Dirección de Género y Juventud Rural, así como el Departamento de Género y Juventud Rural, dependientes de la Dirección General de Planificación, y la Dirección de Extensión Agraria, respectivamente, son instancias clave que van a garantizar el trabajo institucional y el alcance del proceso de la construcción de esta Política.

Un paso central en este desafío, es el de posicionar a las mujeres rurales e indígenas, desde sus necesidades, realidades y demandas. Por ello este proceso se une y se enmarca en la Campaña Regional de FAO #Mujeres Rurales, mujeres con derechos, cuyo objetivo principal es dar visibilidad a las mujeres rurales en su diversidad, reconociéndolas como sujetas de derechos. La campaña se propone posicionarlas tanto en las redes sociales como en las instituciones. Esa visibilización va a generar el terreno fértil para que la política, y los demás esfuerzos, germinen, y crezcan con fuerza.

Por Rolf Hackbart, Representante Permanente de la FAO en Paraguay

 Fuente: http://www.abc.com.py/blogs/superar-el-hambre-es-posible-151/reconocimiento-y-visibilidad-para-las-mujeres-rurales-3073.html
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