El análisis del Observatorio Rural indica que Paraguay se ha consolidado como un actor de peso dentro de la agricultura familiar del MERCOSUR. A pesar de los desafíos financieros, el pequeño productor paraguayo está mostrando una resiliencia notable, cuidando su acceso al crédito y apostando por la integración de experiencias de marca local para sus productos.

Los datos del Observatorio resaltan que el modelo de gestión territorial paraguayo está siendo estudiado por países vecinos. La combinación de tecnología aplicada (como alertas tempranas) y la formalización de comités de productores bajo regímenes como la Ley de Maquila y otras normativas de actualización, está permitiendo que la producción campesina compita en mercados más exigentes. El desafío para el resto de 2026 será consolidar estas “experiencias de marca” de la agricultura familiar para que el valor agregado se quede en la comunidad rural y no en los intermediarios.

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