Mientras en las grandes capitales los engranajes del poder global chirrían bajo la presión de conflictos y la competencia por recursos, desde Ginebra llega un mensaje que resuena con fuerza en nuestros valles y comunidades: existe un orden alternativo al de la corrupción y la fuerza, y se construye desde abajo.

En la apertura del Consejo de Derechos Humanos de la ONU este febrero de 2026, el Alto Comisionado Volker Türk lanzó una advertencia y una esperanza que tocan de cerca a quienes trabajamos la tierra.

El retorno de la “Ley del más fuerte”

Türk denunció una “competencia feroz por el control de los recursos” (agua, tierras, energía) a una escala no vista en 80 años. Para el sector rural, esto no es nuevo: lo vemos en la presión sobre los acuíferos, la desinformación que confunde al productor y las crisis económicas que viajan desde guerras lejanas hasta el precio de nuestros insumos.

Sin embargo, frente a este panorama, surge la propuesta de un orden inquebrantable que se organiza desde la base.

“Frente al orden basado en el poder y la supremacía, existe otro basado en la dignidad, la igualdad y la justicia por parte de las personas”, afirmó Türk.


La mujer rural: El termómetro del mundo

El informe destacó un punto vital para nuestra Red: los derechos de las mujeres son el termómetro de la salud de una sociedad. Annalena Baerbock, presidenta de la Asamblea General, fue tajante: si la mitad de la población no está segura y representada, nadie lo estará.

En el ámbito rural, esto se traduce en la necesidad de garantizar el acceso de las mujeres a la propiedad de la tierra, a la educación técnica y a los espacios de toma de decisiones en las asociaciones y cooperativas.


Una Alianza Global contra la “Dominación de Arriba hacia Abajo”

La gran noticia para las organizaciones de la sociedad civil es el anuncio de la Alianza Global por los Derechos Humanos. Esta coalición no es solo para diplomáticos; busca reunir a:

  • Científicos y tecnólogos: Para que herramientas como la IA no amplifiquen sesgos.
  • Productores y jóvenes: Para confrontar la dominación económica con solidaridad de base.
  • Comunidades locales: Aquellas que, desde Nepal hasta nuestros propios distritos, protegen a sus vecinos y denuncian la corrupción.

Tecnología con conciencia

El Comisionado también alertó sobre los peligros de la tecnología sin salvaguardas, que hoy puede incluso “enseñar a nuestros hijos a hacerse daño”. Para nosotros, esto refuerza la importancia de una alfabetización digital rural que proteja a nuestras familias de la desinformación y el contenido nocivo, mientras aprovechamos el progreso técnico para el bien común.


Este “orden alternativo” que propone la ONU es, en esencia, lo que muchas de nuestras comunidades practican cada día: el apoyo mutuo frente a la adversidad.

No somos “moneda de cambio política”. El futuro de nuestra producción y nuestra forma de vida depende de defender ese orden basado en la justicia y la igualdad, asegurando que los recursos —como el agua que mencionábamos en artículos anteriores— se gestionen con dignidad y no por la ley del más fuerte.

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