Un análisis reciente sobre la dinámica económica en América Latina (2022-2024) revela un cambio de paradigma: tras los años de dependencia de las transferencias públicas durante la pandemia, el mercado laboral ha recuperado su trono como la herramienta más eficaz para la movilidad social.

Los datos son contundentes: cuando el jefe o jefa de un hogar logra transitar del desempleo a un puesto de trabajo, la probabilidad de que su familia abandone la línea de pobreza aumenta en 26,5 puntos porcentuales.

Paraguay: Un líder regional en reducción de pobreza por ingresos laborales

A diferencia de otros periodos donde la asistencia estatal fue el pilar, en la etapa reciente el fortalecimiento de los salarios y el aumento de la ocupación explicaron más de la mitad de la mejora en las condiciones de vida en América Latina.

En este escenario, Paraguay destaca con fuerza:

  • El crecimiento del empleo y los ingresos laborales en nuestro país explicó una reducción de 4,0 puntos porcentuales en la tasa de pobreza.
  • Este impacto es casi el doble del promedio regional (que se situó en 2,1 puntos).
  • Mientras que las pensiones y transferencias tuvieron un impacto marginal o incluso negativo, el trabajo genuino fue el responsable de sacar a miles de familias paraguayas de la vulnerabilidad.

El fin de la “era de las transferencias”

Durante 2020 y 2021, los programas de asistencia social fueron esenciales para evitar una catástrofe. Sin embargo, el informe actual muestra que esa etapa ha quedado atrás. Salvo excepciones puntuales como Brasil, en la mayoría de los países —incluido el nuestro— la reducción de la pobreza hoy depende del dinamismo del mercado laboral.

El aumento del salario mínimo y la capacidad de las economías locales para generar oportunidades de autoempleo y puestos formales han sido determinantes

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