Un nuevo y exhaustivo reporte regional ha encendido las alarmas sobre el estado de la criosfera en Sudamérica. Los glaciares de los Andes, verdaderos “castillos de agua” que regulan el caudal de los ríos durante las estaciones secas, están sufriendo un retroceso sin precedentes. En Bolivia, la Cordillera Real ha perdido un 28% de su superficie neta, mientras que en la zona sur la cifra asciende a un alarmante 53%.
El informe destaca que no solo el calentamiento global es el culpable. La actividad minera a gran escala en Perú y Bolivia ha acelerado el proceso de manera artificial. La remoción de grandes masas de tierra y la emisión de polvo oscuro (carbono negro) sobre el hielo reducen el “albedo” (la capacidad del glaciar para reflejar la luz solar), lo que provoca que el hielo absorba más calor y se derrita más rápido.
Consecuencias directas: Esta situación está transformando glaciares milenarios en lagunas de deshielo inestables, lo que aumenta el riesgo de desbordamientos e inundaciones repentinas. A largo plazo, la desaparición de estos glaciares pone en jaque el suministro de agua potable para ciudades como La Paz y Lima, además de amenazar la viabilidad de los proyectos hidroeléctricos de la región.
