Tras un breve periodo de transición climática, los modelos dinámicos de alta resolución confirman lo que muchos temían: el fenómeno de El Niño regresará con fuerza para la segunda mitad de 2026. En Paraguay, el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES) ha emitido una alerta temprana debido a la naturaleza errática que se espera para este ciclo.

A diferencia de años anteriores, se prevé un escenario de “extremos contrapuestos”. Mientras que en la región del Chaco se esperan precipitaciones intensas que podrían causar inundaciones en zonas ganaderas, la Región Oriental podría enfrentar periodos de sequía intermitente y un calor asfixiante.

Efecto dominó en la economía: Para un país donde la economía depende fuertemente del campo y la energía, este anuncio es crítico. El sector agrícola deberá ajustar sus calendarios de siembra para cultivos como la soja y el maíz para evitar las etapas de mayor estrés hídrico. Por otro lado, la bajante de los ríos —que ya ha afectado la navegación comercial en el pasado— vuelve a estar sobre la mesa, lo que podría encarecer las importaciones y afectar la producción de las binacionales Itaipú y Yacyretá. Los expertos instan a los sectores productivos a invertir en infraestructura de gestión de agua y riego tecnificado como medida de resiliencia.

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