Según las palabras del secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, esta crisis «amenaza el bienestar y la supervivencia de millones de personas en todo el mundo». Pero, ¿a qué se refiere exactamente?

La triple crisis planetaria aborda tres problemáticas interrelacionadas: el cambio climático, la contaminación y la pérdida de biodiversidad. Cada una de estas problemáticas constituye una crisis en sí misma, con causas y efectos propios, pero convergen y se retroalimentan entre sí. Además, estas crisis afectan los derechos humanos, especialmente de aquellos en situaciones de vulnerabilidad.

LA CRISIS CLIMÁTICA

La alteración del clima es considerada por las Naciones Unidas como el desafío más apremiante de la humanidad y la principal amenaza a los derechos humanos. El cambio climático, caracterizado por modificaciones a largo plazo en las temperaturas y patrones climáticos del planeta, puede transformar completamente los ecosistemas. Aunque existe un cambio climático natural, el que enfrentamos actualmente es provocado por las actividades humanas, principalmente la explotación y uso de combustibles fósiles.

La crisis climática se refiere a las consecuencias del cambio climático inducido por la acción humana. Estas consecuencias incluyen el aumento de la intensidad y gravedad de eventos naturales como sequías, incendios y tormentas, el incremento del nivel del mar, el deshielo de los polos, alteraciones en los ciclos hidrológicos y climáticos que afectan a la biodiversidad, así como impactos en el disfrute de los derechos humanos.

LA CRISIS POR CONTAMINACIÓN Y RESIDUOS

El sistema económico actual, basado en el consumo, genera niveles significativos de contaminación y desechos que tienen un impacto significativo en la salud humana y en los ecosistemas. La contaminación del aire, causada por emisiones industriales, del transporte y de incendios forestales, constituye la principal causa de enfermedades y muertes prematuras a nivel mundial, según la Organización Mundial de la Salud.

La contaminación por plásticos y microplásticos representa otra preocupación global debido a su impacto en la biodiversidad y la salud de los seres vivos. Además, la contaminación derivada de actividades extractivas no solo emite gases de efecto invernadero, sino que también degrada fuentes de agua dulce y vastas extensiones de territorio.

LA CRISIS POR PÉRDIDA DE BIODIVERSIDAD

La pérdida de biodiversidad se refiere a la disminución y desaparición de la diversidad biológica, incluyendo flora, fauna y ecosistemas. Esta crisis tiene sus raíces en el cambio climático y la contaminación, pero también se ve agravada por la explotación excesiva de recursos, cambios en el uso de tierras, sobrepesca, venta y caza ilegal, deforestación, y la introducción de especies no nativas.

Ejemplificando esta crisis, la Amazonía, el mayor pulmón verde del planeta, enfrenta amenazas como la colonización, deforestación y actividades extractivas, poniendo en riesgo su capacidad de regeneración.

ACCIONES ANTE LA TRIPLE CRISIS PLANETARIA

La triple crisis planetaria es un desafío complejo que requiere propuestas y soluciones desde diversas disciplinas. Aunque las acciones a nivel local y los cambios individuales son útiles, se necesitan decisiones a escala global y transformaciones profundas en los sistemas de producción, económicos, políticos y sociales.

Según las Naciones Unidas, algunas acciones cruciales para abordar la triple crisis planetaria y que demandan participación global son:

  1. Limitar el aumento de la temperatura mundial a 1.5 grados mediante una reducción del 45% en las emisiones globales para 2030, con el objetivo de alcanzar la neutralidad de carbono en 2050.
  2. Acelerar la expansión de energías renovables limpias, reduciendo drásticamente el uso de combustibles fósiles y adoptando sistemas energéticos sostenibles.
  3. Invertir en adaptación y resiliencia, priorizando a las comunidades vulnerables ya afectadas por la crisis climática.
  4. Conservar y proteger el 30% del planeta, especialmente áreas cruciales para la biodiversidad, incluyendo el océano.
  5. Mejorar el sistema alimentario mediante prácticas sostenibles de riego, gestión del suelo, producción de alimentos saludables y reducción del desperdicio.
  6. Garantizar que las medidas se implementen simultáneamente, con un enfoque centrado en la protección de los derechos humanos para reducir las desigualdades, que son tanto causa como consecuencia de las crisis.