En el departamento de San Pedro, específicamente en el distrito de General Isidoro Resquín, un nuevo programa de resiliencia está transformando el paradigma del “pequeño productor”. Ante una sequía severa y la degradación del suelo por monocultivos extensivos, organizaciones de mujeres rurales han tomado las riendas de la seguridad alimentaria de sus comunidades.
Este proyecto, apoyado por organismos internacionales y la sociedad civil, no solo busca mitigar la pobreza (que afecta al 26.9% de la zona), sino garantizar que las mujeres tengan acceso directo a asistencia técnica especializada, la cual históricamente solo recibían en un 35.9%. A través del cultivo diversificado de poroto, maíz, sésamo y hortalizas, estas lideresas están demostrando que la soberanía alimentaria comienza en la finca familiar, permitiendo un ingreso digno y reduciendo la migración forzada a las ciudades.
